lunes, 10 de mayo de 2010

2da versión. La particular interioridad femenina de María Luisa Bombal y el análisis de la novela del escepticismo. (Segunda versión)

Contexto: Chile durante la primera mitad del siglo XX será parte de un proceso de cambio en su sociedad. Se sientan las bases del feminismo, Este producirá frutos importantes entre 1920 y 1940, culminando en 1949 con el voto femenino en las elecciones presidenciales.
Es en este contexto donde aparece la imagen de la ilustrada María Luisa Bombal.

El estilo de María Luisa Bombal está basado principalmente en la confesión. La escritura se vuelve así el lugar desde donde se expande un yo en continuo conflicto consigo mismo y el mundo exterior, entendiendo este lugar como el marco de convenciones asignadas socialmente a su condición femenina. El discurso poetizante, onírico, muchas veces al borde de lo fantástico, se complementa con la exposición del continuo desacomodo ante lo público. Se muestra lo privado, la revelación de este posibilita un discurrir de una conciencia que construye un mundo distanciado de lo real, fenómeno que en la narrativa de mujeres en la narrativa chilena pertenecientes a la alta burguesía, se evidencia con gran fuerza en producciones de principios del siglo XX, pero que en el caso de María Luisa Bombal adquirirá características particularmente “rupturistas”, debido, sobre todo, a la irrupción del erotismo como fuerza constituyente de la intimidad.

Sus obras a analizar “La Última Niebla” (1935) y “la Amortajada” (1938) expresan las emociones y el fluir de la conciencia de la Bombal representante de las mujeres chilenas de la época.

Los autores que se utilizarán en este estudio son Ignacio Valente y Alone.

Lo que comenta Ignacio Valente respecto a la “última Niebla”

“La revelación de fondo que nos abre este denso relato se refiere a la esencia de la femineidad (sic), patentizada con una pureza y condensación que no se consiguen con los tratados más clásicos sobre el alma de la mujer. El misterio femenino, su fisiognómica --expresión corporal del enigma de la mujer en sus formas y gestos--, sus ánimos tornadizos, su confusión íntima, su emotividad como centro de gravitación de todo su ser, la inmanencia femenina en suma, se nos revelan espléndidamente en la historia de este sueño enamorado, de esta corriente oscura de ensoñación que atraviesa el alma de ciertas mujeres y es más real que todas las realidades tangibles y razonables --viriles-- que las circundan. Frente a tanta literatura femenina que huele a reconstitución, que primero interpreta la experiencia con categorías abstractas tomadas del varón y luego retorna a disfrazarse de femenina, y que tratando de iluminar los secretos de la sexualidad y del amor no hace sino revestir narrativamente un conceptuoso y árido y mórbido…”

Así mismo Alone, uno de los críticos más destacados del periodo afirma:

“¿Dónde aprendió esta joven de sociedad, en qué escuela, con cuál maestro, su arte inmemorial y leve, esa lengua que lo dice todo y no se siente, que hace ver, oír, saber de una manera como milagrosa entre angélica y diabólica?” (Díaz Arrieta, 1962).


Se concluye así que a pesar de la reducida producción literaria de María Luisa Bombal, lo que esconde su novela del esceptisismo es muy potente, ya que esconde la interioridad de la propia escritora, representante de las mujeres chilenas de su época y de una sociedad conservadora y machista.

Michelle Morapasten Almonacid

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